El 60% de las exportaciones argentinas son productos primarios, pero llevan tecnología de punta.

La Argentina es líder mundial en exportación de aceite de soja, peras, maní y otros. Especialistas coinciden en que, a contramano de lo que está instalado, la falta de valor agregado posterior no es preocupante, por todo el desarrollo previo. Las oportunidades en carnes y vinos.
Según las cifras de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional,57 de los 100 principales ítems que se envían al exterior son productos primarios provenientes del campo, de las economías regionales, de la minería y de la pesca. Pero los datos y las opiniones de los expertos derriban la idea arraigada de que el país no exporta valor agregado. Esta premisa aun hoy genera una grieta y desata debates ideológicos entre gobiernos de turno y opositores, entre integrantes de la Sociedad Rural (SRA) y de la Unión Industrial (UIA). Desde que asumió, Mauricio Macri declaró en reiteradas oportunidades: “La Argentina debe ser el supermercado del mundo”, y enseguida llegaron elogios y críticas de los referentes del comercio.
Entre los diez productos principales que exporta la Argentina, solo dos son industriales: vehículos utilitarios de carga y biodiesel (derivado del aceite de soja). Ocupan los puestos cuarto y octavo, respectivamente. Las estadísticas oficiales indican que el valor FOB (es decir, en el puerto de embarque) de esos dos productos con valor agregado suma u$s4156 millones por ventas anuales. Los restantes ocho ítems del top-10 (harina, porotos y aceite de soja, maíz en grano, trigo, oro, langostinos y vinos) generan ingresos totales por u$s25.365 millones, casi US$ 1.000 millones menos por ítem si se divide la suma en ocho. Este simple ejercicio aritmético evidencia lo obvio: a mayor valor agregado, el precio de los bienes es más alto.
Fuente: tn.com.ar

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